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Guía completa sobre el uso de la grúa de bipedestación para enfermos

person Publicado por: TETIANA STROKACH list En: Hogar En: comment Comentario: 0 favorite Visualizaciones: 2379

La grúa de bipedestación es un recurso clave para transferir y verticalizar a personas con movilidad reducida con más seguridad y menos esfuerzo para el cuidador. Bien usada, ayuda a mantener rutinas como ir al baño o pasar a una silla, reduce el riesgo de caídas y protege la espalda de quien asiste. En esta guía verás cómo usarla por primera vez paso a paso, qué comprobar antes de empezar y los errores más comunes que conviene evitar.

INTRODUCCIÓN A LA GRÚA DE BIPEDESTACIÓN

Una grúa de bipedestación (también llamada “grúa de pie” o “de incorporación”) está pensada para pacientes que pueden colaborar parcialmente: apoyan algo de peso en las piernas o mantienen el tronco con ayuda. A diferencia de una grúa de traslado con arnés completo, aquí el objetivo es elevar al paciente hasta una posición semi-erguida para facilitar una transferencia corta.

Su ventaja principal es doble: el paciente gana sensación de control y el cuidador reduce la carga física. Aun así, no es “enchufar y listo”: elegir el arnés correcto, ajustar bien los apoyos y comunicar cada paso marca la diferencia entre una transferencia cómoda y una experiencia incómoda o insegura.

Si quieres profundizar visita: ¿Qué es una grúa bipedestación y para qué se utiliza?

PARA QUIÉN ESTÁ INDICADA (Y CUÁNDO NO USARLA)

Antes de pensar en “cómo se usa”, conviene confirmar si es el dispositivo adecuado. La grúa de bipedestación funciona mejor cuando el paciente colabora y tolera estar parcialmente de pie durante unos segundos.

Suele estar indicada si el paciente puede sostener algo de peso (aunque sea mínimo), entiende instrucciones sencillas y no presenta dolor intenso al incorporarse. En cambio, no suele ser la mejor opción si hay poca estabilidad de tronco, mareos frecuentes al ponerse de pie, espasticidad marcada, agitación, o si no puede apoyar las plantas de los pies de forma segura.

Si tienes dudas, lo más seguro es consultar a un profesional sanitario (ortopedia, fisioterapia, terapia ocupacional o enfermería), especialmente tras una cirugía, ictus reciente o cambios bruscos de movilidad.

TIPOS DE MOVILIZACIONES QUE PERMITE LA GRÚA

La grúa de bipedestación es versátil, pero su punto fuerte son las transferencias cortas y controladas. Usada correctamente, permite movimientos repetibles sin castigar la espalda del cuidador.

  • Levantamiento asistido: desde cama o silla para ponerse en semi-bipedestación.
  • Transferencias cortas: de cama a silla, de silla a sillón o hacia un inodoro (según el modelo y el arnés).
  • Reposicionamiento: pequeños ajustes para mejorar la postura o facilitar higiene/ropa.

Regla práctica: si el traslado requiere recorrer distancias largas, salvar obstáculos o pasar por espacios muy estrechos, conviene replantear la maniobra o el dispositivo a usar para mantener estabilidad y control.

PREPARATIVOS ANTES DE USAR LA GRÚA

La mayoría de incidentes ocurren por prisas, frenos mal gestionados o arneses mal colocados. Un minuto de preparación ahorra sustos. La idea es asegurar configuración de grúa y arnés, entorno y paciente antes de elevarlo.

Empieza por explicar al paciente lo que harás: “vamos a colocar el arnés, te voy a elevar despacio y me dices si notas tirones”. Esa comunicación reduce la tensión y facilita la colaboración.

Checklist previo:

  • Entorno: suelo seco, espacio libre, silla preparada y estable (con frenos, si los tiene), reposapiés retirado si molesta.
  • Comprobar grúa: que no tiene holguras visibles, batería suficientemente cargada (si es eléctrica), ruedas en buen estado, perchas/enganche sin deformaciones.
  • Arnés: talla adecuada, costuras íntegras, lazos/tirantes sin desgaste y arnés limpio.
  • Paciente: calzado antideslizante o pies bien apoyados, ropa sin pliegues que presionen, dolor controlado si procede.

Si es la primera vez con ese paciente, haz una prueba de elevación mínima (unos centímetros) para comprobar que todo está bien colocado antes de continuar.

PRECAUCIONES IMPORTANTES ANTES DE ELEVAR

Hay tres puntos críticos: no superar la carga, mantener al paciente centrado y elevar siempre de forma progresiva.

  • Límite de peso: no uses el equipo si no conoces la carga máxima del modelo (muchos están en rangos aprox. 100–200 kg, pero varía).
  • Comunicación: pregunta constantemente (“¿te aprieta aquí?”, “¿hay mareo?”).
  • Elevación suave: evita tirones; si algo roza o se desplaza, baja y recoloca.

Si el paciente muestra dolor agudo, mareo o ansiedad intensa, detén la maniobra: casi siempre la solución es reajuste o cambio de técnica.

Puede que te interese ver nuestro post sobre: Organiza y adapta tu hogar para personas con movilidad reducida

COLOCACIÓN DEL ARNÉS DE BIPEDESTACIÓN

La colocación del arnés es lo que más influye en la comodidad. Un buen ajuste reparte la presión y evita deslizamientos. En general, el arnés debe recoger completamente la cadera y estar bien centrado, sin retorcerse al elevar.

Para colocarlo con el paciente sentado: acerca el arnés por la espalda, deslízalo con cuidado y ajusta para que el borde inferior quede en la zona correcta. Si el paciente es corpulento o tiende a “hundirse”, puede ser necesario ajustar un poco más abajo para cubrir mejor la cadera y dar soporte estable.

Antes de enganchar, comprueba que no haya pliegues que puedan marcar la piel, sobre todo en pacientes con piel frágil.

AJUSTE DEL ARNÉS Y VERIFICACIÓN DE SEGURIDAD

Revisa puntos de contacto (axilas, cintura y zona de apoyo del tronco, según el modelo). Debe sujetar firmemente, pero sin ahogo ni presión excesiva. Lo ideal es poder pasar la mano con cierta resistencia, sin que quede demasiado holgado.

  • Brazos y postura: brazos colocados como indique el arnés, tronco centrado y mirada al frente si es posible.
  • Enganches: lazos/tirantes simétricos a ambos lados para que el paciente no se ladee.
  • Apoyos: rodilleras o soporte de piernas (si lo lleva) bien alineado y cómodo.

Si el paciente se inclina hacia un lado, normalmente no es falta de fuerza: suele ser asimetría de enganche o arnés descentrado.

LISTA RÁPIDA DE VERIFICACIÓN ANTES DE MOVER

Úsala como rutina:

  • Equipo: sin daños visibles, funcionamiento correcto, batería suficiente (si aplica).
  • Arnés: talla correcta, sin desgaste, colocado y centrado.
  • Paciente: pies bien apoyados, calzado seguro, sin dolor intenso.
  • Entorno: recorrido libre, silla preparada, frenos listos.

Cuando esta lista se vuelve automática, las transferencias salen más fluidas y seguras.

LEVANTAMIENTO DEL PACIENTE PASO A PASO

Coloca la grúa de forma que el paciente quede centrado, con los pies bien plantados. Eleva lentamente hasta alcanzar la posición deseada (semi-erguida o de incorporación) sin forzar.

Durante la elevación, observa señales: respiración, coloración, tensión en hombros y quejas de presión. Un paciente que “se estira hacia atrás” suele necesitar que le recuerdes que mire al frente y que intente acompañar con el tronco.

Si notas que el arnés sube demasiado hacia axilas o que los lazos tensan de forma desigual, baja y recoloca. Forzar “porque ya está casi” es el atajo más peligroso.

TRASLADO DEL PACIENTE A LA SILLA

Con el paciente elevado, desplaza la grúa despacio hacia la silla preparada. Evita giros bruscos: busca un movimiento continuo y controlado.

Al posicionar sobre la silla, asegúrate de que la pelvis está alineada con el asiento. Desciende lentamente hasta que el paciente contacte con la silla. Espera unos segundos y luego afloja tirantes para quitar tensión sin pellizcos.

DESPRENDIMIENTO DEL ARNÉS

Retira el arnés con calma y explicando lo que haces. Libera los enganches según el modelo y retíralo sin arrastrar la piel.

En algunos casos se deja colocado bajo la espalda durante un tiempo limitado (según comodidad y seguridad), siempre evitando presión y roces en piel frágil.

USO DEL ARNÉS EN DIFERENTES SITUACIONES

No todos los arneses sirven para todo. Para baño e inodoro, se usan diseños que facilitan el acceso y permiten una limpieza rápida. En esos casos, el material importa: mejor si es fácil de lavar y secar y no irrita la piel.

  • Uso en el baño: arnés adecuado para higiene, ajuste estable y material resistente a salpicaduras.
  • Transferencias repetidas: revisa la piel en puntos de apoyo y limita tiempos para evitar enrojecimiento.
  • Pacientes con dolor: eleva menos, más despacio y con pausas cortas.

Si la transferencia se vuelve “lucha” o genera miedo, ayuda mucho el “método por fases”: explicar, elevar unos centímetros, parar, y seguir solo si hay comodidad real.

CUIDADOS ESPECIALES Y MANTENIMIENTO BÁSICO

La seguridad también depende del mantenimiento. Un arnés con costuras dañadas o una rueda que no gira bien puede convertir una maniobra normal en una situación de riesgo.

Revisa visualmente la grúa y el arnés antes de cada uso y realiza limpieza según el entorno. Si el fabricante indica un plan de mantenimiento, respétalo.

  • Antes de cada uso: costuras, lazos, enganches, ruedas y frenos.
  • Limpieza: arnés y superficies de contacto tras uso, especialmente si se usa en baño.
  • Señales de alerta: chirridos, holguras, elevación irregular, lazos deshilachados.

Si detectas desgaste, no “apures”: sustituir un arnés a tiempo es mucho más barato que una lesión o una caída.

ERRORES COMUNES (Y CÓMO EVITARLOS)

  • Arnés torcido o descentrado: causa presión y ladeo. Solución: recolocar y enganchar simétrico.
  • Elevar demasiado rápido: genera miedo y tirones. Solución: elevar en fases y preguntar.
  • Entorno sin preparar: silla mal colocada u obstáculos. Solución: dejar el recorrido listo antes.
  • Ignorar señales del paciente: dolor o mareo. Solución: parar, bajar y reevaluar.

Sólo recuerda una cosa: ante una duda, mejor baja y recoloca. No es perder tiempo, es trabajar bien.

PREGUNTAS FRECUENTES

¿Es difícil usar la grúa de bipedestación?

No suele ser difícil, pero requiere práctica y rutina. Con un procedimiento fijo (preparar, colocar arnés, prueba de elevación mínima, transferir), se vuelve predecible y segura.

¿Puede manejarla un solo cuidador?

En muchos casos, sí. Aun así, si el paciente es pesado, se agita o es la primera vez, es recomendable contar con alguien de apoyo cerca. La ayuda adicional no es solo fuerza: también es seguridad.

¿Qué peso puede soportar?

Depende del modelo. Hay equipos en rangos aproximados de 100 a 200 kg (y otros superiores), pero siempre revisa la etiqueta o ficha del fabricante para no exceder la carga máxima.

¿Sirve para cambiar pañales?

Algunos modelos y arneses lo facilitan, pero no todos. Lo importante es que el arnés y la postura permitan acceso y que la maniobra no genere presión excesiva ni incomodidad.

Usar una grúa de bipedestación bien no es cuestión de fuerza, sino de método: prepara el entorno, elige el arnés correcto, eleva progresivamente y escucha al paciente. Si memorizas la rutina y revisas el equipo, las transferencias se vuelven más rápidas, cómodas y mucho más seguras para todos. Si estás empezando, practica primero con movimientos cortos y, ante cualquier duda, pide orientación profesional para adaptar la técnica al caso.

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