Cómo elegir zapatos para personas mayores
Elegir un buen calzado al hacerse mayor no va de “caprichos”, va de seguridad, de estabilidad y de comodidad real. Un zapato adecuado ayuda a reducir el riesgo de caídas, evita rozaduras y puede aliviar molestias frecuentes como metatarsalgia, dedos en garra o fascitis plantar. En esta guía te explico, paso a paso, cómo escoger el calzado más apropiado (y cuándo conviene valorar calzado o plantillas a medida).
Por qué el calzado es clave en personas mayores
Con los años, el pie puede cambiar: a veces se ensancha, aparecen deformidades (juanete, dedos en martillo), hay pérdida de almohadilla plantar, más sequedad en la piel o menos sensibilidad. Todo eso hace que un zapato “normal” pueda molestar, rozar o, directamente, aumentar la inestabilidad.
La buena noticia es que con el calzado correcto se nota muchísimo. Es una de esas decisiones pequeñas que, en el día a día, suman confianza al caminar.
Criterios imprescindibles para elegir bien (checklist rápido)
- Suela antideslizante: goma con buen agarre, especialmente en suelo liso o húmedo.
- Estabilidad: base algo amplia y suela con buena “pisada” (que no sea tipo “zapatilla de estar por casa” blanda y floja).
- Cierre seguro: velcro o cordones que permitan ajustar; evita el “calzar y listo” si el pie baila.
- Puntera amplia: para que los dedos no choquen ni rocen (muy importante en caso de diabetes, juanetes o dedos en martillo).
- Contrafuerte firme (talón): ayuda a que el pie no se vaya hacia dentro o fuera.
- Material transpirable y suave: reduce sudor, hongos y rozaduras.
- Plantilla extraíble (ideal): para poder colocar una plantilla ortopédica si hace falta.
- Tacón bajo y estable: ni plano del todo ni alto. En general, un pequeño desnivel suele ser más cómodo que “0 mm”.
Una recomendación para decidir: si al caminar “arrastra” el pie o el zapato se sale, ese modelo no está sujetando bien.
Tabla comparativa: cómo debe ser un zapato seguro para una persona mayor
| Elemento | Cómo debería ser | Por qué importa |
|---|---|---|
| Suela | Antideslizante, flexible pero con cuerpo | Mejora el agarre y reduce resbalones |
| Cierre | Velcro o cordones (ajuste regulable) | Evita que el pie “baile” y aporta estabilidad |
| Puntera | Ancha y alta (sin presión en dedos) | Disminuye dolor en juanetes, dedos en martillo y uñas |
| Talón (contrafuerte) | Firme, que sujete el retropié | Mejora el control de la pisada y el equilibrio |
| Plantilla | Extraíble y con buen apoyo | Permite adaptar plantillas ortopédicas si se necesita |
| Material | Transpirable, suave, sin costuras agresivas | Reduce rozaduras, humedad e irritaciones |
Qué calzado elegir según el problema del pie
Si hay dolor en la planta (fascitis plantar)
- Buen soporte del arco (sin “hundirse” al pisar).
- Amortiguación en talón y antepié (sin ser excesivamente blanda).
- Tacón moderado (ligera elevación del talón) y suela estable.
- Plantilla extraíble para colocar una plantilla específica de fascitis si el especialista lo indica.
Si hay juanetes o dedos en martillo
- Puntera ancha (y preferiblemente alta) para no rozar arriba ni a los lados.
- Material flexible en la zona delantera.
- Evitar costuras internas marcadas.
Si hay edema/hinchazón o pies “hinchados” a lo largo del día
- Modelos con velcros amplios o cierre regulable.
- Hormas con anchos especiales si hace falta.
- Al comprar, probar el calzado al final del día.
Si hay poca estabilidad o riesgo de caídas
- Suela antideslizante y estable (evitar suelas muy blandas tipo “colchón”).
- Contrafuerte firme en talón.
- Evitar zapatillas sin sujeción (chanclas, zuecos abiertos, “mules”).
Nota importante: si hay diabetes, neuropatía, heridas o úlceras, el criterio cambia: conviene valorar calzado terapéutico y seguimiento podológico. En estos casos, prioriza siempre la recomendación del profesional sanitario.
¿Quién no debe usar calzado Barefoot?
El calzado barefoot (minimalista) puede gustar mucho porque da libertad de movimiento, pero no es para todo el mundo, y menos si hay cambios en la pisada o pérdida de estabilidad. En personas mayores, si se plantea, debería hacerse con criterio y progresión.
En general, NO es recomendable (o requiere supervisión) si hay:
- Riesgo de caídas o inestabilidad al caminar.
- Fascitis plantar activa o dolor intenso de talón (sobre todo al inicio).
- Neuropatía (por ejemplo, pérdida de sensibilidad), o problemas importantes de circulación.
- Deformidades dolorosas (juanete severo, dedos en garra) que rocen con facilidad.
- Artrosis avanzada o dolor articular que empeora con menos amortiguación.
Si aún así se quiere probar, lo más prudente es hacerlo con asesoramiento (ortopedia, podólogo o fisioterapeuta) y una transición muy gradual.
Calzado a medida y plantillas ortopédicas: cuándo tienen sentido (y cuándo marcan la diferencia)
Hay situaciones en las que, por mucha búsqueda, “no aparece un zapato que encaje”. En ortopedia lo vemos a diario: pies con anchos especiales, deformidades, diferencias de talla entre ambos pies, o necesidad de una adaptación concreta. Ahí es donde el calzado a medida puede ser un antes y un después.
¿Cuándo plantearse calzado a medida?
- No se encuentra talla/ancho adecuado en calzado convencional.
- Hay deformidades o sensibilidad que hacen que todo roce o presione.
- Se necesita una adaptación específica por prescripción.
- Se busca un zapato que sujete bien y, además, sea cómodo de verdad durante horas.
Cuenta con nosotros si necesitas calzado a medida.
¿Y las plantillas ortopédicas a medida?
Las plantillas a medida se indican cuando hay que repartir cargas, mejorar la biomecánica o aliviar dolor en patologías como la fascitis plantar, metatarsalgia, pie plano/pie cavo, etc. Lo ideal es que el calzado tenga plantilla extraíble para integrarlas sin apretar el pie.
Haz clic aquí si te interesa ampliar información sobre plantillas ortopédicas a medida.
Consejos de compra (para acertar a la primera)
- Probar al final del día: el pie suele estar más hinchado y así evitas comprar “justo”.
- Probar con el calcetín habitual y, si usa plantillas, llevarlas para comprobar ajuste.
- Caminar por la tienda: no basta con “sentirse cómodo” de pie.
- Revisar que no roce: especialmente laterales del antepié, empeine y talón.
- No heredar calzado: cada pie pisa distinto y el zapato ya está “deformado” por otra persona.
Preguntas frecuentes
¿Qué calzado es el más seguro para las personas mayores?
El más seguro suele ser el que combina suela antideslizante, buena sujeción (velcro/cordones), talón estable y una puntera amplia. Evita calzado abierto o sin sujeción, porque aumenta tropiezos y falta de estabilidad.
¿Qué zapatos recomiendan los podólogos?
Suelen recomendar calzado que respete la forma del pie y ayude a caminar estable: puntera amplia, contrafuerte firme, suela con agarre, y espacio suficiente para plantillas si están indicadas. Si hay una patología concreta, el “mejor zapato” es el que permite aplicar el tratamiento (plantilla, descarga, etc.).
¿Qué tipo de zapatos usar para que no duelan los pies?
Depende de la causa del dolor, pero como base: no apretar, buena sujeción, materiales suaves y transpirables, y una suela estable. Si el dolor aparece siempre en el mismo punto (talón, metatarsos, dedo), conviene revisarlo porque a menudo se soluciona con una plantilla, un ajuste de talla/ancho o un modelo específico.
¿Qué calzado es el más adecuado para la fascitis plantar?
Normalmente funciona mejor un zapato con soporte del arco, amortiguación controlada (sin exceso de blandura) y tacón moderado. Si el especialista lo recomienda, una plantilla para fascitis puede ayudar mucho, siempre que el calzado la admita sin comprimir el pie.
¿Quién no debe usar calzado Barefoot?
En general, personas con inestabilidad o riesgo de caídas, dolor activo (como fascitis intensa), neuropatía o problemas de sensibilidad, y quienes presentan deformidades dolorosas o artrosis avanzada que empeora con menos amortiguación. Si se valora, mejor con supervisión y transición progresiva.
Si quieres, en tienda podemos orientarte en función de la forma del pie, el tipo de pisada y el uso diario. A veces con un cambio pequeño (talla, ancho, cierre o plantilla) se gana mucho confort.
En la misma categoría
- Guía completa sobre el uso de la grúa de bipedestación para enfermos
- Cómo prevenir caídas en la ducha en personas mayores
- Tendencias y avances en prótesis ortopédicas en 2026
- Organiza y adapta el hogar para personas con movilidad reducida
- Prótesis oculares: cuidados, recomendaciones y frecuencia de cambio
Comentarios
Sin comentarios en este momento!
Deje su comentario